Cada cosa tiene su nombre natural, solo hay que descubrirlo. Fernando Beltrán nos muestra cómo creó Amena, Faunia, Lé, OpenCor, Everis, Be Live, Suma de Letras y cientos más.
Hubo un tiempo en el que el nombre parecía algo secundario. Evidentemente, se ha nombrado siempre. Pero lo que no existía era el especialista, el experto, el nombrador que se dedicara solo y en exclusiva a ello.
Fue Fernando Beltrán quien se atrevió a intentarlo. Empezó por definirse desde el principio como creador de nombres, no de marcas; y, después, cambió el marco de actuación del nombrador, elevándolo a la esfera de la identidad corporativa y abandonando la publicitaria. A partir de ahí…
«Hace tiempo me di cuenta que podría vivir un día completo haciendo uso tan solo de productos, edificios y servicios a los que he puesto nombre. Me da un poco de vértigo.»
Este libro es la historia de ese éxito vertiginoso.
«Dar con la palabra precisa es como dar con la combinación que abre una caja fuerte en la que se guardan valiosos significados. Este trabajo de ladrón al revés –robar a la fantasía para dárselo a la realidad– es el nombrar que lleva a cabo Fernando Beltrán.» José María Parreño, poeta.
«Lo que tiene un mal nombre está abocado a tener una difícil existencia. La disciplina de nombrar se ha convertido no solo en un arte, sino también en un oficio que requiere gramática, literatura y mucha imaginación, cualidades que comparten poetas y publicistas. Solo ese anómalo y brillante cruce de razas en Fernando Beltrán puede explicar los aciertos que jalonan su vida como nombrador.» Manuel Estrada, diseñador gráfico.
Fernando Beltrán (Oviedo, 1956). Poeta y Filólogo, Profesor del Instituto Europeo de Diseño, fundó en 1989 El Nombre de las Cosas, centrando a partir de ese momento toda su labor en el campo del naming y creando algunas de las marcas de mayor éxito comercial de los últimos años.
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