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Te presentamos a la autora por excelencia de las letras húngaras, artista de exquisita sensibilidad, una grande de la literatura feminista y social, perteneciente al célebre círculo creado en torno a la revista Nyugat (Occidente) de Budapest.
Margit Kaffka (Nagykároly, 1890 - Budapest, 1918) nos legó una obra considerable pese a su temprana muerte, con sólo 38 años, víctima por cierto junto a su hijo de la llamada «gripe española». Pero, nunca había sido traducida al español. Hasta ahora.

Hormiguero
Angyaboly narra con crudeza y poesía las luchas intestinas en un convento de monjas tras la muerte de la superiora, un enjambre de intrigas e infinitas ansias de amor. La traducción viene avalada por Éva Cserháti y la Fundación Húngara del Libro.
Kaffka no fue monja, pero lo que narra tiene mucho de experiencia personal. Nacida en 1880, quedó huérfana de padre muy joven y pronto se vio obligada a trabajar. En aquella época, en aquella sociedad, dar clases era el camino más frecuentado por las jovencitas que necesitaban dar el salto al mercado laboral, y Margit estudió para ser maestra en el Convento de las Hermanas de la Misericordia de Szatmár. Esa experiencia germinará en varios textos, entre ellos, Hormiguero (1917).
Ya antes había publicado una trilogía: Colores y años (1912), Los años de Mária (1913) y Estaciones (1914), que le granjearon la admiración y el respeto de sus contemporáneos a quienes, sin embargo, incomodaba su condición de mujer escritora:
«Usted, mi pequeña Margit, es un talento tan excepcional, que ya no parece ser mujer», le dijo el poeta Endre Ady, y ella le respondió: «Querido Endre, ¿hasta qué punto te gustaría ser una mujer como yo?».
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Lo que dicen críticos y letraheridos
«En nuestra literatura ha sido un fenómeno sin par, y en la literatura mundial sólo la podemos comparar con pocas escritoras, y aún sólo con las mejores.» Sándor Márai.
«El heterogéneo catálogo de El Nadir nos ha deparado ya varias lecturas maravillosas, descubriéndonos autores cuya exquisita voz no debiera quedar sepultada. Tal es el caso de la húngara Margit Kaffka, y de la que fue una de sus principales novelas: Hormiguero.». Sólo de libros.
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En El Nadir, apostamos decididamente por autoras que son auténticas pioneras en la conquista de una sensibilidad diversa. Margit Kaffka viene a sumarse a, entre otras: |
Inés Arredondo: Los espejos
Arredondo fue una escritora más aplaudida y alabada que comprendida. Su obra, que abordó temas prohibidos en la literatura mejicana hasta entonces, está asentada sobre la investigación del dolor humano y el devenir de los afectos. La homosexualidad reprimida y el castigo social que la acompaña, la locura irresponsable de una maternidad que no se acepta, la muerte, el incesto, el rencor entre padres e hijos y un refinado erotismo recorren estos ocho cuentos magistrales.
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Anna Kavan: Mercury
Helen Woods (1901-1969) adoptó legalmente el nombre de Anna Kavan tras una crisis mental. Su valía fue reconocida ya en vida por escritores como Anaïs Nin, Doris Lessing o Lawrence Durrell, quien la integró en la gran tradición subjetiva femenina, junto a Wirgina Woolf o Djuna Barnes,y es considerada hoy día, una de las más eximias representantes de la literatura escrita desde la sensibilidad femenina radical. Dejó escritos numerosos relatos y novelas, entre ellas: Hielo, Mi alma en China y Mercury, traducida por El Nadir al español por primera vez.
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Margaret Oliphant: Lady Mary
Escocesa de Wallyford (1828), creció en un ambiente que favoreció su interés por los juegos literarios y publicó su primera novela en 1849. A pesar de llevar una vida personal dura, en la que la enfermedad, la muerte y las necesidades económicas, la acuciaron, no se dejó derrotar. Tras la muerte de su esposo en Roma, regresó a Inglaterra para dedicarse a escribir como forma de manutención, y logró gran fama, siendo muy conocida por sus relatos góticos. Falleció en Wimbledon en 1897.
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Charlotte Perkins-Gilmann: Si yo fuera un hombre
Estamos ante una de las grandes escritoras feministas radicales. Perkins-Gilman (1860-1935) nació en Nueva Inglaterra en el seno de una familia ilustrada, era sobrina nieta de la autora de La cabaña del tío Tom, Harriet Beecher Stower. Hubo un tiempo en que los médicos le prohibieron leer y escribir, y la obligaron a pasar la mayor parte del día en la cama. Pero Charlotte pudo escapar de ese horror. Se definía como humanista y defendió igualmente el derecho al bien morir. En 1935 se suicidó mediante el uso de cloroformo.
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Daphne du Maurier: Bésame otra vez, forastero
Du Maurier (Londres, 1907-1989) alcanzó fama tras el éxito de la adaptación cinematográfica de Rebeca, dirigida por Alfred Hitchcock. No fue su única obra con destino cinematográfico, suyas son La posada de Jamaica, Mi prima Rachel, El chivo expiatorio o Los pájaros. Pero, este libro sorprenderá a quienes conozcan a esa Du Maurier. Kiss me, stranger apareció en 1952 junto con The birds y otras historias que fueron calificadas como «un exponente de lo siniestro y lo macabro»; fue adaptado a la televisión dos veces, ambas como epidosio de sendas series: Suspense en 1953 y Pursuit, en 1958.
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Y muy pronto...
Publicaremos obra de Winifred Holtby y de una de las más importantes escritoras húngaras contemporáneas, Kristina Tóth, a la que la critica sitúa en la estela de Margit Kaffka y de Magda Szabo.
Si deseas recibir un ejemplar de cualquiera de estas obras o necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.
Gracias por tu interés.
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