Ingenio de Comunicación

LA FRONTERA, de Don Winslow (Harper Collins)

LA FRONTERA
Don Winslow


La esperada y necesaria conclusión de "El poder del perro" y "El Cártel".
«La publicación del volumen final de la épica trilogía de "El Cártel" es sin duda un hito en la historia del thriller… La asombrosa habilidad de Winslow para transmitir el absoluto fiasco de la interminable guerra contra el narcotráfico a través de historias humanas y tragedias sin final a la vista es lo que da a esta novela una potencia inigualable.» Booklist.


¿Cómo te mantienes de pie cuando ya no sabes realmente de qué lado estás?

Hace cuarenta años que Art Keller está en primera línea de fuego del conflicto más largo de la historia de EE.UU.: la guerra contra la droga. Su obsesión por derrotar al capo más poderoso, rico y letal del mundo —el líder del cártel de Sinaloa, Adán Barrera— le ha costado cicatrices físicas y mentales, tener que despedir a personas a las que amaba e incluso se ha llevado parte de su alma.

Ahora Keller se encuentra a los mandos de la DEA solo para ver cómo por destruir al monstruo han surgido otros treinta que están llevando incluso más caos y destrucción a su amado México. Pero eso no es todo.

El legado de Barrera es una epidemia de heroína que está asolando EE.UU. Keller se lanza de cabeza a frenar este flujo mortal pero se encontrará rodeado de enemigos, personas que quieren matarle, políticos que quieren destruirle y aún peor: una administración entrante que comparte lecho con los traficantes de drogas que él quiere destruir. Art Keller está en guerra no solo con los cárteles sino con su propio gobierno. La larga lucha le ha enseñado más de lo que nunca imaginó, ahora aprenderá la última lección: no hay fronteras.

 

Don Winslow

Querido lector:

Recuerdo el día exacto en el que todo empezó. El 19 de septiembre de 1998, hace ya más de veinte años.

Como era habitual, empecé la jornada con una taza de café y una revisión de la prensa del día. Esa mañana, en el San Diego Union Tribune, había una noticia sobre la masacre de dicenueve personas inocentes, hombres, mujeres y niños, que había sido perpetrada dos días antes en una pequeña ciudad mexicana, no muy lejos de donde mi familia y yo solíamos pasar algunos fines de semana.Vivo cerca de la frontera.

Hasta ese momento sabía bastante poco de los cárteles de la droga. No era un asunto que despertara demasiado mi interés. Pero no podía quitarme aquella matanza de la cabeza. No podía entender que un fenómeno, sea el que sea, pueda alcanzar un punto en el que la gente quiera y sea capaz de hacer algo así.

Esta pregunta me lanzó a una odisea literaria que ha supuesto un tercio de mi vida con la escritura de tres novelas (de las que esta, La Frontera, es la conclusión) y miles de horas de investigación; en este tiempo ha habido cuatro presidentes diferentes en EE.UU., la caída de las Torres Gemelas y el colapso de la economía. En este tiempo mi hijo se ha convertido en un hombre, algunos amigos han fallecido, algunas de mis fuentes han muerto o han entrado en prisión… algunos ya han salido, otros no lo harán nunca. La guerra contra las drogas ha seguido (y sigue) y yo he intentado contar esta historia. Con la excepción de mi mujer y mi hijo, he pasado más tiempo con el protagonista de esta trilogía, Art Keller, que con cualquier otra persona «real». Este es el trabajo de mi vida.

Primero entré en este mundo como si fuera un turista, pretendiendo hacer una corta visita sobre el tema, pero estuve seis años escribiendo El poder del perro. Cuanto más aprendía sobre la guerra de las drogas, más me enfadaba y más quería profundizar y contar la verdadera historia de la guerra contra las drogas de Estados Unidos y el impacto real que tiene en la gente.

Tras la primera incursión juré no regresar jamás, pero dos años después ahí estaba de nuevo, trabajando en El Cártel. De nuevo hice la promesa de no volver cuando la acabé y de nuevo regresé (entiendo la naturaleza de las adicciones y obsesiones) para escribir este libro. Porque seguía habiendo una historia que tenía que contar, que necesitaba contar, sobre todo ahora, ahora más que nunca.

En estos veinte años he hablado con muchas personas. He ido a funerales y a prisiones. He ido a la frontera, la he cruzado, regresado y vuelto a cruzar. Ha sido un viaje asombroso, atroz, a veces triste, otras indignante pero sorprendentemente estimulante. He visto lo mejor y lo peor de la humanidad y todos los matices que hay en el medio. Me he enfrentado a horrores que han sido muy difíciles de encarar, mucho peor de describir, pero también he sido testigo de actos de nobleza y valentía que han ido mucho más allá de mi capacidad de comprensión.

Para mí ha sido un viaje largo, pero ha merecido la pena; espero que al lector le parezca lo mismo. Esta vez lo dejo de verdad, pero sé que nunca me dejará a mí.

Me acuerdo del día exacto en que esto comenzó y ahora estoy sentado aquí con una taza de café después de haber leído los periódicos.

Don Winslow


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