Ingenio de Comunicación

CAMBIO DRAMAS POR CROQUETAS
Jessica Gómez

CAMBIO DRAMAS POR CROQUETAS, de Jessica Gómez (HarperCollins Ibérica)

«Un rayo de luz en la vida cotidiana. Un libro sensato, desenfadado, divertido. Para reflexionar y reírse y ser más feliz». Elia Barceló. Escritora.
«Jessica consigue colarnos a golpe de carcajada mensajes que valen oro y nos llevan a ver la vida con el filtro «croqueta» en lugar del filtro "drama". Leerla es hacer un viaje con esa amiga que se cayó en una marmita de café, comedia y sabiduría vital, del que vuelves sintiéndote nueva». Mamen Jiménez, “la Psicomami”. Psicóloga y divulgadora.

En librerías el 22 de octubre de 2025.


Hubo un tiempo en que todo parecía más sencillo. La vida giraba en torno a tardes viendo dibujos animados, mientras decidíamos si el bocadillo sería de chocolate o de quesitos.

Pero un día nos disfrazamos de adultos y llegaron los alquileres imposibles, las hipotecas de pesadilla, los jefes insoportables, las vacaciones de postureo, las suegras, las madres, los hijos, la pareja... y los calcetines que no casan o las misteriosas manchas en la ropa que parecen tener vida propia.

Si tu vida es un drama constante, las croquetas están para recordarnos que sobrevivir merece siempre la pena... Y, además, son pura terapia.

A través de su escritura, Jessica Gómez invita a los lectores a soltar el drama innecesario, conectar con aquello que realmente importa y descubrir nuevas formas de vivir en paz y armonía con uno mismo y los demás. Es un libro que mezcla humor y reflexión, haciendo que el lector se ría mientras reevalúa su perspectiva de la vida.

 

Jessica Gómez

Soy de un pueblo minero, vivo en Gijón, estoy casada y tengo un montón de niños y de animales. A veces los confundo. Pero te quiero contar otra cosa: yo nací en 1983. Eso significa que soy de una generación que ha bailado entre dos mundos: de niña me dijeron que no podría ser escritora, porque no me parecía a los señores apergaminados que salían en la tele como representantes del gremio; pero años más tarde llegó internet con sus cosillas, y aquí estamos. En resumidas cuentas: soy una letraherida afortunada. Al final, no hacía falta parecerse a ningún señor de pergamino para dedicarse a esto.


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